Hola a tod@s,
Quiero compartir con ustedes el maravilloso artículo que ha publicado el Periodista Juan Perea para el confidencial ( periódico Japones ).
Merece la pena leerlo y sobre todo, ver el precioso documental sobre el profesor Kanamori, maestro en una escuela pública en Japón, y que para mi sería uno de los referentes de auténtico maestro.
Que lo disfruten!!!
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Parece haber bastante acuerdo en que la educación comienza en casa, en el entorno familiar. En lo que no existe un consenso tan amplio es sobre si, fuera de este entorno, y en concreto en la escuela, es posible o conveniente educar en las emociones y mucho menos en el espíritu. Cuando traspasamos la frontera de la transmisión de meros conocimientos, de la formación para adquirir habilidades intelectuales, abrimos la caja de los truenos y el debate suele caer en lo ideológico.
Hace tiempo oí hablar sobre un maestro japonés que proporcionaba a sus alumnos el espacio necesario para expresar sus emociones sobre temas tan diversos y a la vez tan corrientes como la muerte, la amistad, la burla y el desprecio, el abuso, la solidaridad, el amor, la mentira, el engaño, la gratitud, etc. Luego pude ver un maravilloso documental que emitió en el canal Español en el cable sobre el colegio (la escuela pública Minami Kodatsumo de Kanasawa, Japón) donde ejerce su maestría este hombre, el profesor Toshiro Kanamori.
Disfruté muchísimo viéndolo (fue una de esas pocas ocasiones en las que uno se congracia con la televisión) y me conmovió profundamente. Dedíquenle un tiempo (está dividido en cinco partes de unos diez minutos cada una), merece la pena y no se arrepentirán.
Kanamori pregunta a sus 35 alumnos al comenzar el curso: “¿Para qué estamos aquí?”, y ellos responden a una: “Para ser felices”. Aprender a vivir consiste en eso. Este debería ser el objetivo de toda educación, tanto en casa como fuera, preservar la propia identidad, no alejar al individuo de sí mismo, para evitar posteriores sufrimientos innecesarios y vidas preocupadas exclusivamente por la propia supervivencia.
De eso se trata también para este maestro japonés. De sentir, paladear y sostener la alegría de vivir. Todo lo demás son tecnicismos. Si este es el objetivo de la enseñanza, lo demás aparecerá en su órbita de manera natural. Los niños aprenderán a reforzar los vínculos que les conforten en los momentos difíciles, porque la empatía puede ser experimentada en el aula a diario. Podrán reír, llorar y aprender sabiendo que ser uno mismo y pensar en los demás son las claves de la felicidad. Aprenderán que los sentimientos conforman el tejido de nuestro transcurrir por la vida y que ésta debe ser celebrada mientras se produzca.
Disfrútenlo !!!!
► ESTE ES EL LINK :
http://www.youtube.com/watch?v=Pb_ZJ_xnx6I&feature=related
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