Los resentimientos son los bloques que nos impiden amarnos a
nosotros mismos y a los demás. Los resentimientos no castigan a la
otra persona, nos castigan a nosotros mismos. Se vuelven barreras que
no nos dejan sentirnos bien y disfrutar de la vida. Nos impiden
estar en armonía con el mundo.
Los resentimientos son trozos de ira
endurecidos, que sólo se desbaratan y se disuelven con el perdón y
el olvido.
Deja ir los resentimientos no significa que le permitamos a la otra
persona hacer lo que quiera. Significa aceptar lo que ocurrió en el
pasado y fijar límites para el futuro ¡Podemos dejar ir los
resentimientos y, aun así, tener límites!
Tratamos de ver la parte buena de la persona, o el bien que por fín
se derivó de algún incidente que nos causó resentimiento. Tratamos
de ver nuestra parte en ello.
Luego, nos olvidamos del incidente.
Es de gran ayuda rezar por quienes nos sentimos resentidos. Pedirle
a Dios que tome nuestros resentimientos también ayuda.
Qué mejor manera de empezar un año nuevo que borrando el pizarrón
del pasado y empezarlo libres de resentimientos.
Poder Superior, ayúdame a estar lista para despojarme de lo que otros quieren y necesitan, y aplicar esa habilidad a nosotros
mismos.
¿Qué es lo que parece que queremos y necesitamos? ... ¿Qué creemos que nos ayudaría a sentirnos mejor? ... ¿Qué nos están
diciendo nuestros sentimientos? ... ¿Nuestro cuerpo? ¿Nuestra mente? ... ¿Nuestra intuición? ...
Si nos lo preguntamos, y luego escuchamos con cuidado, oiremos la
respuesta.
Somos más listos de lo que pensamos, y somos personas en quienes se
puede confiar.
Lo que queremos y necesitamos cuenta. Es importante y válido. Está
bien que aprendamos a participar en la satisfacción de nuestras
necesidades.
Podemos aprender a identificar lo que queremos y necesitamos y a ser
pacientes con nosotros mismos mientras estamos aprendiendo.
Hoy pondré atención a lo que quiero y necesito. No me subestimaré.
REGALOS PARA L@S INVITAD@S !!!!!
Hace 13 años


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